Mostrando entradas con la etiqueta Catolicismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Catolicismo. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de diciembre de 2009

El nacimiento

I
La navidad siempre fue para mí, como ya lo escribí en un anterior spot, un motivo de alegría y magia. En realidad salvo algunas excepciones mis navidades siempre fueron llenas de alegría y colorido. En eso estaré siempre agradecido a mis padres y hermanos que se encargaron de llenarme de colores mis navidades. Nefertiti ha llenado de color navideño nuestro hogar para seguir con la tradición de magia y alegría para nuestros hijos Manzanilla y Manzano que nos llenan de felicidad con sus miradas inocentes y sus cantos navideños, soy inmensamente feliz de verlos armando el árbol y el nacimiento, y ver sus sonrisas puras, llenas de ilusión de recibir los regalos soñados de Papa Noel que entrará por la ventana por la noche derramando nieve y dejando las huellas de su trineo. Sin embargo, esta Navidad me ha cogido con mi salud resquebrajada, ya que durante esos días seguiré recibiendo mi quimio y radioterapia en medio de villancicos en el INEN. Les confieso que me conmueve ver cómo cientos de personas con cánceres peores que los míos, esperan la Navidad con una alegría inusitada, y se alegran con el hermoso nacimiento que el INEN les ha armado para que no se pierdan de la alegría de la navidad. Es que en realidad nadie debería estar triste en Navidad. Por eso digo que esta Navidad será diferente para mí, y lo será porque a mis 45 años ha aprendido por primera vez en medio de mi sufrimiento físico, el verdadero sentido del "nacimiento de Cristo".
II
A pesar de haber estudiado en un Colegio católico y de haber recibido creo yo, una formación religiosa "muy orgánica", siempre me parecieron muy complejas muchas cuestiones de la fe católica, y por ende, a pesar de haber vivido todos estos años guiado de fuertes valores éticos y familiares, con muchos defectos por supuesto, nunca entendí la relación Dios-Cristo-Espíritu Santo. Esa misteriosa trinidad que la religión católica se empeña tanto de enseñar por ser la piedra angular de todo su sistema de fe. Tampoco entendía con claridad el papel de los santos, ángeles y las vírgenes. Al final hice mi propia interpretación de la doctrina de la fe católica, sin que ello afecte obviamente mi fe en Dios, como un todo que lo controla todo. Mi relación con Dios siempre pretendí hacerla directa, sin intermediarios, es decir, sin necesitar de Cristo como su hijo. A Jesús lo respetaba como un gran profeta, así como lo fue Buda, Mahoma, o cualquier otro ser iluminado como los que conoce la historia. Para mí Dios era uno y el mismo para todos y me parecían absurdas las luchas de las religiones que incluso han llevado a guerras que contravenían todos los preceptos de amor de su verdadero mensaje. En realidad sigo pensando que Dios es uno y único, pero ahora, en pleno sufrimiento físico de mi enfermead, confieso que me he enfrentado con una experiencia mística completamente reveladora, y todo a partir de una imagen de Cristo que está en la capilla del INEN, a la que visito cada vez que salgo de mis sesiones de quimio y radioterapia. En realidad no voy a orar, no voy a pedirle nada, ni que me sane, ni que me quite mis dolores, ni ha ofrecerle cambiar mi vida si me sana, no. Solo entro a esa capilla, para mirarlo en silencio. Me siento bien mirándolo. Es algo así como un enganchamiento, no doctrinario, ni religioso, ni mental. Simplemente siento una paz interior infinita solo de mirarlo y de estar cerca de Él. Siento que nos miramos en silencio, con una complicidad mística que me da paz y tranquilidad. Cuando estoy allí frente a Él, mirándolo siento que no tengo cáncer. No siento dolores ni sufrimiento alguno. Todo lo veo claro y lúcido. Es muy extraño, pero es una sensación que me ayuda a seguir adelante con mi fe.
III
Esta Navidad, sera diferente no por mi enfermedad, sino porque he comprendido que ese día nació Cristo, y con Él nacio la esperanza para todos los que sufren, que Él estará allí en algún lugar, para nosotros, para acompañarnos, sin pedirnos explicaciones, sin reprendernos, sin culparnos, solo allí, con su mirada sabia para decirnos que nos ama, así como somos, con nuestra imperfecta condición humana, y que nos dejó su palabra, para aferrarnos a ella e iluminar nuestra propia oscuridad, asi como lo hace cada noche cuando prendo mi linternita, para no despertar a Nefertiti, y abro mi Biblia en cualquier página para encontrar su palabra, que me llena de paz y esperanza en la vida.
Ojoavizor