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martes, 5 de mayo de 2009

Headphones

I
Después de muchos años me he reencontrado con la música. Todo a partir de la maravillosa presentación musical que, hace unos pocos días, varios de mis familiares nos regalaron ante un nutrido público en el magnífico auditorio de una prestigiosa Universidad. Gran trabajo el que hicieron. El orgullo y admiración que su presentación me causó, no hizo mas que encender mi espíritu musical, llevándome a la búsqueda de nuevos y refrescantes sonidos para mi espíritu. La búsqueda tuvo sus frutos. Encontré todo un manantial de sonidos, que durante años no había escuchado, por estar ocupado en cosas tan poco melodiosas. Ese redescubrimiento me llevó ha desempolvar mi ya oxidada y roja guitarra eléctrica que había tenido guardada muchos años después de haber intentado venderla, fallidamente, en innumerables oportunidades. Sus cuerdas se reencontraron con mis manos, para amarse y herirse de nuevo. Después de mucho tiempo, me he reconciliado con el lenguaje de la música, de manera tal, que he empezado ha esbozar lo que tal vez algún día será una canción, recordando mi época de adolescente, cuando escribía canciones y las cantaba frente a amigos o en algún pub barranquino. Eso fue hace mucho tiempo ya.
II
Hoy salí de mi casa temprano, con los "headphones" puestos, y he estado así todo el día. Solo me los quité cuando tuve mis reuniones de trabajo. Conducí por las calles observando a la gente, pero solo encontré rostros fríos, tristes, serios, desconfiados, agresivos. Miradas perdidas, angustiadas, deprimidas, asustadas, temerosas, necesitadas. Deseaba tanto decirles a todos ellos que se pongan sus "headphones", que escuchen música, que la música genera sueños y esperanzas de todas las formas y colores. Que levanta al deprimido, Que sana al enfermo. Que desconecta al ser humano de sus prejuicios y razones. Quería recordarles que la música nos humaniza, que hace vibrar nuestras más profundas fibras espirituales, como las cuerdas del más hermoso de los instrumentos. Que nuestros pensamientos se convierten en melodías interminables que viajan por el espacio, convirtiéndonos en seres livianos y maravillosamente imperceptibles.
III
El día de hoy, he sido muy feliz escuchando música con mis "headphones", como lo hacía hace muchos años, cuando creía que la música salvaría al mundo. Bueno, por lo menos, el día de hoy, me salvó a mí, y siempre estaré agradecido por ello.
Ojoavizor