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jueves, 10 de septiembre de 2009

La misión

I
Todas las personas tenemos una misión en la vida. Algunos, son conscientes de su misión desde muy jóvenes y se avocan a cumplirla. Otros ni siquiera se toman el trabajo de averiguarlo, dejándose llevar por la corriente de la vida sin ofrecer resistencia alguna. Pero hay también, un grupo especial de personas, que siendo conscientes de su misión en la vida, y habiendo dedicado gran parte de su vida a realizarla, su misión es radicalmente cambiada, de manera inesperada y sorpresiva. En este grupo me encuentro yo. Cuando terminé mis estudios escolares, pensé que sería un físico orientado a la aeronáutica, estudios que inicié y en forma repentina, cambié por mi actual profesión de abogado. Ese cambio lo hice motivado por una señal que tuve hace más de 26 años en el mágico Machupicchu. Ahora, "nuevas señales" me ponen frente a una nueva misión de vida. Una misión que, definitivamente, me exigirá, "nacer de nuevo" a la vida.
II
Desde hace un año y medio, me vengo haciendo chequeos rutinarios por prescripción médica por haber sufrido mi cuerpo el embate de varias enfermedades. Hace 20 días, en una de esas revisiones, apareció nuevamente una de esas enfermedades en mi cuerpo. Por ese motivo, debo ser intervenido quirúrgicamente, para poder seguir viviendo. Resonancias magnéticas de por medio, consultas a expertos y diversos trámites y coordinaciones, me han llevado, de un momento a otro, ha enfrentarme una vez más, con una nueva "misión" en mi vida. Mis generosos amigos bloggeros que me leen, estarán sorprendidos. Sí, pero así es la vida, llena de pruebas, de cambios repentinos. La operación será muy pronto y, según los médicos, durará 18 horas. Bueno, si para todos ustedes esto es sorpresivo imagínense lo que es para Nefertiti y toda mi familia. Sobre todo para Nefertiti, que acaba hace unas semanas, de curarse de una "hepatitis medicamentosa" complicada con una "neumonía", en medio claro está de su "asma" y "alopecía universal" que la tortura día a día. Ustedes se preguntarán: ¿Porqué tanto sufrimiento para Ojoavizor y su familia?. Bueno podríamos ensayar muchas respuestas, desde que si Dios nos está castigando, pero esto es imposible, ya que Dios es amor y él nunca castiga, o si hemos sido maldecidos por personas que nos odian, o ¿Acaso les hemos hecho daño a alguién?. No, tampoco creo esto. No creo que ningún ser humano que conozca pueda tener tanto poder para dañar nuevamente mi salud de esta manera. ¿Nos habremos apartado de Dios?. Bueno, no somos perfectos, hemos cometido muchos errores en nuestra vida, pero jamás hemos dejado de creer en él. Nuestra fe se mantiene incólume, ahora más que nunca. Entonces, qué está pasando. Porqué debemos sufrir tanto. Porqué.
III
Cada evento que nos ocurre tiene un propósito dentro de un plan divino mayor. Como decía mi hermano y maestro, "El Buho": "Nadie puede alterar la voluntad de Dios. Lo que sí podemos es hacer uso de nuestro libre albedrío para decidir cómo y de qué manera afrontar la ejecución de esa voluntad". En mi caso, todo el sufrimiento físico y emocional que estoy viviendo, lo asumo como una nueva oportunidad para fortalecer mi fe en Dios, y vencer el dolor, el temor, y la desesperanza. Siento que Dios está conmigo, ahora más que nunca. Que me está preparando para hacer su voluntad, no la mía. Y yo espero agradecido el mensaje, agradecido por todo lo que me dio en la vida, por haberme juntado con mi amada Nefertiti, quién a pesar de su propia enfermedad, ahora me apoya en la mía con su milagrosa transformación, "de pluma a roble", demostrándome que no hemos arado en el mar, y ser padres de nuestros maravillosos hijos Manzanilla y Manzano, por permitir que mi madre "Emilita" me engendre, y tener el buen padre que tuve, por crecer con todos mis buenos hermanos, por tener todos esos ángeles de la guarda que son mis amigos cercanos, cuyo apoyo y amor valoro tanto. En mi alma, solo hay agradecimiento, amor y fuerza, porque he vivido intensa y plenamente de acuerdo a mis propias creencias y ejerciendo siempre la más amplia libertad en mis decisiones. Asumo todos mis errores y pido perdón a Dios y a todos los que pude haber ofendido, directa o indirectamente, con mi equivocada conducta, a lo largo de mi vida, y perdono de corazón a todos aquellos que me ofendieron, ya olvidé todo, mi alma se siente ligera para el viaje.
IV
Me siento bendecido porque, tendré un hermoso viaje astral durante todas las horas que dure la operación quirúrgica, y sé que Dios estará allí, acompañándome como siempre con todo su esplendor y sabiduría. Percibo que tendré un "re-nacer" y que por fin conoceré mi "nueva misión" en la vida.
P.D. Nefertiti, te prometí regresar de este viaje, y cumpliré con mi palabra, como siempre lo he hecho. Ten fe en Dios, y sucederá. Dios protege a los que se aman. El amor me salvará, porque Dios es amor. Te amo.
Ojoavizor

viernes, 8 de agosto de 2008

La antorcha de la vida

Hoy día mi esposa despertó muy temprano a toda la familia, para observar la inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing. Estaba muy emocionada, y yo, feliz de verla tan feliz, ya que es muy difícil verla feliz todos los días, no por falta de amor sino por exceso de dolor. Por esos dolores del alma, que algunos seres humanos cargan, inexplicablemente, en la espalda. Mis hijos, como siempre dándonos exceso de amor, miraban inquietos en la televisión, a esa gran masa de seres humanos en el "stadium", vitoreando a deportistas del mundo entero con banderas de todos los colores, música de todos los ritmos y sonidos, fuegos artificiales, y en suma, una gran alegría por doquier. Era como si todos los países se hubieran puesto de acuerdo para ser felices al mismo tiempo. Fue allí cuando empecé a fabular.
Imagine que tomaba la palabra un hombrecillo con túnica blanca, con rostro de abuelito, y con una mirada que emanaba una profunda sabiduría. Era un viejito cordial, parecido al famoso "Joda" de la taquillera película de ciencia ficción "Stars Wars", que frente a miles de personas, decía en tono suave y pacífico, el siguiente discurso:
"Conciudadanos del mundo, quiero aprovechar esta magnífica oportunidad, para comunicarles que en los últimos 10 años, la humanidad ha reducido la pobreza en un 90%. Esto ha sido posible, gracias a la renuncia voluntaria de nuestros hermanos de las grandes corporaciones empresariales que fabricaban armas en el pasado, y que actualmente, canalizan sus recursos al desarrollo y distribución mundial del "maná", alimento elaborado con insumos orgánicos provenientes de todos los continentes. Asimismo, agradecer a los magníficos laboratorios farmacológicos e institutos de investigación médica, por haber puesto en los últimos 100 años, todos sus conocimientos y descubrimientos al servicio y alcance de la población mundial, pudiendo ahora felizmente anunciar, que el índice de mortalidad infantil y adulta por enfermedades conocidas y desconocidas, ha descendido en un 80%. Asimismo, no puedo dejar de mencionar el gran renunciamiento de nuestros amigos de la industria petro-química, por haber comprendido y renunciado, hace 60 años, al uso de componentes químicos nocivos a la naturaleza humana y al medio ambiente, que ha permitido que el día de hoy, podamos decir con alegría, que los niveles de calentamiento global en la tierra, se han reducido al mínimo, garantizándonos un consumo de aire y agua pura, para las próximas 50 generaciones. Por eso, al habernos convertido en un planeta limpio, con calidad de vida, salud y alimentación garantizada, el "Consejo Mundial de Representantes", está en condiciones, una vez más, de reunirnos, como lo hacemos cada cuatro años, para celebrar y practicar con agradecimiento y alegría, una de las máximas expresiones del ser humano: el deporte, y mostrar a las generaciones venideras, que sí es posible convivir en paz, sin pobreza, sin envidias, sin maldad, sin mentiras y sin codicia; siempre y cuando mantengamos encendido el fuego de "la antorcha de la vida" que todos llevamos dentro, y que siempre iluminará nuestro camino. Por eso declaro con alegría, inauguradas las Olimpiadas de Utopía 3,048."
Estaba disfrutando tanto ese momento, sintiéndome un espectador de ese maravilloso "nido" olímpico que ha construido China, cuando de pronto, recordé los gritos de los tibetanos y la matanza de la "Plaza de Tiananmen", sin entender cómo era posible que tanta belleza pueda coexistir con tanto dolor. Fue allí, cuando comprendí que mi esposa, a pesar de su cotidiano dolor, había recogido por unos minutos la "antorcha de la vida" y ninguna de sus lágrimas lograban apagarla.
Ojoavizor