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domingo, 31 de agosto de 2008

Los gritos del corazón

Aprovechando el día del "Blogger", quisiera comentar el sugerente artículo de Mirko Lauer, titulado "Callejones Oscuros Digitales", publicado en el Diario La República de hoy (http://www.larepublica.com.pe/content/view/241109/559/). Allí, Lauer señala, textualmente, que "en los blogs es donde el insultismo mejor florece", y que "el desenfado radical atrae clics y libera grandes reservorios de furia reprimida que finalmente han encontrado el medio de expresarse. No son maneras de ser vulgar (hay cyber-insultos ingeniosos y sofisticados), sino gritos del corazón". Comparto la descripción que Lauer hace de uno de los aspectos (entre otros) más comunes y críticos del "bloggismo", sin embargo, me gustaría agregar algunas consideraciones adicionales.
Considero que el "blogger" que insulta es, en general, un "marginal" (ver mi post http://ojoavizorlimaperu.blogspot.com/2008/08/los-marginales.html, donde esbozo una tipología sobre "los marginales" en el Perú). El marginal es un tipo de persona que no goza los beneficios del "sistema vigente", y más aún, no comparte sus reglas, por lo que las infringe permanentemente. Sin embargo, "los marginales" necesitan expresarse, y muchas veces, la forma de hacerlo es a través del insulto, y más aún cuando ésta forma distorsionada de comunicación, está muy de moda. Lo que en realidad están pidiendo esos cyber-insultantes, es atención. Necesitan ser escuchados, en medio de su desasosiego, frustración e impotencia. En el fondo su corazón no quieren insultar. Quieren un cambio del statu quo. Por eso, pienso en la línea de Lauer, que esos insultos son en realidad, "gritos del corazón". En ese sentido creo que los insultos no debemos tomarlos como algo personal, sino como una expresión de alguien que, atacándonos, nos está pidiendo ayuda a gritos.
Para eso, los bloggers tenemos esta magnífica herramienta que nos proporciona el internet, para gritar al mundo entero, y sin restricciones, nuestros más profundos dolores, limitaciones y falencias, y pedir ayuda. Buscar que nos lean ya es una manera de hacerlo. Todos los seres humanos necesitamos ser estimados, queridos y respetados. Los bloggers no somos una excepción. Necesitamos encontrar el respeto que no tenemos en la "vida real", por eso lo buscamos en el "mundo virtual", aunque para ganarlo algunos necesiten, o les sea inevitable, recurrrir al insulto, como medio desesperado de expresión. El mundo ha llegado a tal nivel, que premia al que insulta mejor (Lauer los denomina cyberinsultos ingeniosos y sofisticados). Lo importante creo yo, es que no haya nada ni nadie, que pueda impedir ese grito. Que nadie con algún tipo de poder, pueda taparnos la boca con su burda mano, sin que los bloggers del mundo protesten firmemente. La blogosfera debe ser siempre el lugar donde podamos ejercer siempre, y de manera plena, nuestro derecho a "la libertad de expresión", nuestro derecho de gritar en todos los volúmenes y tonos. En ese sentido, comparto con Lauer cuando menciona que esa falta de censura, es el mejor aporte del blogging.
Por eso, ¡amigos bloggers del mundo!, celebremos éste día, con los gritos más fuertes de nuestro corazón, ya que no habrá nadie que pueda impedirlo.
Ojoavizor

viernes, 29 de agosto de 2008

Los marginales

¿Cuántos de nosotros no se ha sentido un "marginal"?, entendiéndose por "marginal", a todo aquello que está al margen de lo "oficial", "formal", "normal", "de moda" o cualquier calificativo que describa una conducta social "standard". En algún momento de nuestra vida, todos hemos formado parte (o lo seguimos haciendo), de ese "no tan pequeño" grupo de personas que viven "al margen" de los convencionalismos sociales, institucionales u oficiales.
Reflexionando sobre el tema he tratado de hacer una breve, y seguramente incompleta, pero funcional tipología de "los marginales peruanos", que paso a describir a continuación.
En primer lugar, tenemos a los "los invisibles". Éstos marginales sociales, son los auténticos desposeídos de nuestro país. Los olvidados, desde siempre, por el Estado. Los excluidos de la modernidad económica. Los no escuchados e ignorados, los permanentemente engañados, los discriminados por su raza y cultura. Tienen como característica principal de su personalidad, la pasividad. Solo desean no ser molestados en su mundo. Han desarrollado un auténtico amor propio, en base a una cosmovisión que los une de una manera intensa e indesligable a su tierra, ligamen que les ha permitido subsistir, durante siglos, bajo condiciones verdaderamente infrahumanas. Tienen sus propias reglas consuetudinarias de conducta. Para ellos las reglas del Estado oficial, no existen, porque sencillamente, el Estado no llega a ellos, y en consecuencia, no las cumplen. En suma, son los peruanos "invisibles" del famoso "Perú profundo".
Luego tenemos a "los tanáticos", que están conformados por seudo intelectuales, mayormente urbanos, con vocación violentista, que se han autoproclamado "defensores" y, "representantes exclusivos y excluyentes", de los derechos de "los invisibles". Son incendiarios, émulos de Nerón. Creen religiosamente, como Marx, que "la violencia es la partera de la historia", que la justicia solo puede ser alcanzada e impuesta, con la destrucción y la muerte. Viven en el lado oscuro, planeando siempre "el gran cambio", con el libro y el fusil en la mano. Son, en palabras de nuestro gran poeta César Vallejo: "Los Heraldos Negros que nos manda la muerte".
También tenemos a "los mesiánicos". Esta es una especie de marginales, que merecen un comentario especial. Son los que creen que vinieron a éste mundo, predestinados, para guiar a los demás. En la mayoría de los casos, son personas dotadas de inteligencia, facilidad para la argumentación lógica, buena memoria, buen verbo y discurso veloz. Todas estas aptitudes, van acompañadas de una apariencia física fuerte, imponente y obsesivamente pulcra. En sus relaciones interpersonales en general, son imperativos, impositivos, sectarios, calculadores, mitómanos, y creen tener siempre la razón y la "única" solución posible para todo. En su vida sentimental (si la tienen), son indolentes, insensibles y manipuladores. Asimismo, hacen gala de un gran carisma que logra, en la mayoría de las veces, encandilar a un ingenuo e inculto público. Paradójicamente, su aparente popularidad contrasta con la cruda soledad y vacuidad espiritual que soporta la carga de su aparente predestinación. En ese breve espacio de su soledad, experimentan la más profunda de sus miserias: la mentira. Saben que deben mentir para sobrevivir, ya que en esencia, un "líder mesiánico", está impedido de decir la verdad, ya que sus palabras se sostienen en discursos ideológicos (propios y extraños), que giran alrededor de una "falsa imagen de la realidad". Nada en su vida es auténtico. Todo en su vida es ilusión.
Para alegría de todos, existen también, los marginales de los mundos: "los artistas". Ellos tienen el especial talento de hacernos sentir que estamos vivos o muertos. Nos transportan a aquellas zonas de nuestro ser, que les son negadas a la razón. Son el puente entre lo conocido y lo desconocido, entre el amor y el odio. Para Sócrates, los artistas son "el daimon", aquellos "seres intermediarios entre Dios y los hombres". Se entregan a los demás, pero no pueden entregase a sí mismos. Viven al ritmo del eco de su propia soledad. Su único hogar es el escenario, solo allí se sienten seguros, fuera de él todo es confuso e intolerable. Son marginales por excelencia.
Finalmente, podemos divisar en el horizonte de la frontera marginal, a "los ermitaños". Ellos son marginales por decisión propia. Decidieron vivir en "el ghetto" de su propia individualidad. Son antisociales por antonomasia, críticos consumados, llevan su vida con estoicismo y se abandonan al amor sin límites. Los atrae irremediablemente, los amores imposibles. Idealizan y gozan, con cierto sadismo, el amor hasta las últimas consecuencias. Se deprimen con facilidad cobijándose bajo su propia sombra. Entre sus filas encontramos a intelectuales orgánicos, librepensadores, creativos y artistas frustrados. Dominadores del humor, la burla y la ironía. Son lapidarios con los mediocres, sus peores enemigos, y admiradores totales de los artistas, sus mejores amigos. Son en suma, seres disfuncionales al "statu quo".
Todo marginal siente la sensación de no encajar en el orden social vigente, y por eso quiere cambiarlo o simplemente ignorarlo. Se sienten la piedra en el zapato de alguién, la nota desafinada de la orquesta. Siempre estarán a la búsqueda de "la tierra prometida". Estoy seguro que cuando estén frente a ella, habrán encontrado una nueva razón para seguir buscando.
Ojoavizor