jueves, 22 de octubre de 2015

Los clavos

El espejo se desdobla en sinuosas tiras cristalinas
Se derrite el mercurio y nos envenena
con todos sus moléculas
Ellas nos clavan en la misma pared de siempre
Nos coge de la ropa hecha jirones
Nos hace saltar a la nada
Y todos nos miran riéndose del espectáculo
Nosotros seguimos colgados
clavados
Sangrantes
Sin poder desprendernos del óxido de los clavos lanzados  por el aire
Nos deshace la erosión del mar
Con cada ola salina
Que trae el retorno de inicio
A nuestras vasijas blancas de papel

miércoles, 9 de junio de 2010

La metamorfosis

Desde hace unos meses, por algún motivo indescifrable, no podía escribir. Quería hacerlo pero no podía. Si lo estoy haciendo ahora, es porque sentí una fuerte necesidad de compartir, con mis queridos y generosos amigos blogueros que algo muy bueno está ocurriendo dentro de mí. Que me siento cada vez más liviano y ligero de equipaje. Que cada mañana, después de acompañar a mis bellos hijitos a la movilidad escolar, me voy a caminar alrededor de un hermoso parque que está al frente de mi casa. Que mientras camino, respiro el exquisito aroma de sus verdísimos árboles en medio de la neblina y me acompaño del canto de los cientos de pajarillos que los pueblan. Que aprendí a orar mientras camino. Que me encanta ver saltar a las ardillitas que me miran y se esconden entre sus ramas. Que todas las mañanas me encuentro y saludo a un señor con rostro de sabio, que sé que algo muy bueno me dirá uno de estos días. Que fuímos a Cuzco con toda la familia, siendo recibidos magníficamente, en la mágica y bella casa de "el Buho", mi hermano y Maestro, que nos recibió junto a su esposa, que es toda una artista. Que cumplí mi promesa y regresé, después de 27 años, a la cima del Templo de Lanlacuyo, sintiendo la misma intensa voz de la piedra en mi rostro. Que regresé a Machupicchu, y oré sentado frente al Waynapicchu, bajo la sombra de un arcoiris invisible. Que mi última tomografía y control de ocho meses, arrojó que no hay evidencia de enfermedad. Que escribí un poema en una noche estrellada en Aguas Calientes inspirado en la obra de un artista amigo. Que solo quiero perdonar y perdonarme, permanentemente. Que mi alma vibra con la canción "Un vel di vedremo" de la ópera "Madame Butterfly" del gran Puccini, cantada por María Callas. Que cada noche, al acostar a mis hijos, veo en sus bellísimos rostros, literalmente, el rostro perfecto de Dios. Que ya no pretendo controlar mi vida, ni la de nadie. Que ya no soy el mismo. Que hay cosas que ya no recuerdo. Que me miro en el espejo y siento que soy otra persona, ni mejor, ni peor, simplemente otra persona. Que cada noche, cierro los ojos y no tengo miedo. Que cada vez pienso menos en el pasado, y en el futuro. En fin, que estoy vivo y se lo agradezco a Dios.
Ojoavizor

martes, 16 de marzo de 2010

La Fogata

I
El mes pasado me fuí a la playa con mi familia. Nefertiti planeó todo desde Enero, pero ella dudaba que yo esté totalmente recuperado para febrero. Yo, con plena y total confianza en que Dios iba a ser el milagro de recuperarme rápidamente, le dije con mucha seguridad, que siga con los planes, que iba a estar listo para ir a la playa como lo hacemos todos los años. Todo el año esperamos el verano para ir a la playa solo cuatro días. Nada más. Pero esos cuatro días lo hacemos durar como si fuera una eternidad. Nos vamos a una de esas pocas playas del Sur de Lima, que todavía tienen ambientes rurales alrededor. Tiene un humedal natural donde viven diversas aves de mar. Cuando uno se sienta en su orilla, respira vida pura y escucha solo el leve aleteo de las aves y el sonido de la brisa marina. Partimos muy temprano y no solo conducí por la carretera al Sur, con seguridad y aplomo, sino que durante los tres días estuve lleno de vitalidad, sin dolor alguno. No parecía que hace solo cuatro meses me habían hecho una operación de 12 horas. Era pues, un nuevo milagro. Uno de los tantos milagros que Dios me viene regalando. No solo estuve sentado frente al mar, sino que me bañé en la piscina con Manzanilla y Manzano, e incluso me tiré de un "tobogán" de agua de seis metros abrazado a ellos como un "trencito" y gritando como tres locos en el agua. Simplemente inimaginable cuatro meses atrás. Nadé en la noche, absolutamente solo, mirando las estrellas y la luna en cuarto menguante. Oré intensamente en medio de esa paz que solo el silencio de la noche y el agua pueden dar. Hice los movimientos más placenteros dentro del agua. Me zambullí varios minutos con los ojos abiertos para tratar de recordar el inicio de mi vida dentro del vientre de mi amada madre. Y lo logré, escuché los sonidos de mi corazón debajo del agua. Fue una experiencia muy intensa. Me ayudó a reencontrarme con el sonido de mi propia vida. Uno siempre debe recordar sus inicios, ya que es una forma de reconstruirse, de recomponerse. Y en cierta manera, lo hice esa noche. Meses atrás había sido tocado por la oscuridad, que dejó huellas en mi cuerpo, pero esa noche en la playa, fuí tocado por la luz, que dejó huellas en mi espíritu.
II
De todos los felices momentos que pasamos en la playa, uno de los que más me gustó fue cuando hicimos una fogata rodeados no solo de Manzanilla y Manzano sino por todos los niños que vinieron atraídos por el color del fuego. Canté y bailé alrededor de la fogata, canciones de los nativos americanos de mi época de "Boy Scout", y luego les conté una fantástica historia del hombre que se convirtió en fuego, que me escucharon muy atentos. De manera inesperada Manzano, con mucho orgullo, le dijo a todos sus amigos: "Mi papá fue Boy Scout". Yo lo miré dulcemente porque removió mis recuerdos de niño. Luego insertamos malvaviscos en unos cañitas de bambú y los calentamos en el intenso fuego de la fogata. Todos comieron, los chicos y los grandes. Al final los niños corrieron iluminando la playa con sus bellas y frescas sonrisas. Yo me quedé con Nefertiti mirando el fuego en silencio. El sonido de las brasas saltando levemente, el calor y el olor a eucalipto, hacían el momento propicio para la meditación. Y así fue. Cerré los ojos dejándome envolver por ese mágico momento donde el espíritu se regocija en medio de la luz y la calidez del fuego.
III
Después de la bella experiencia de la fogata, renació como el Ave Fénix de mis propias cenizas, una práctica que hace 33 años había dejado en el recuerdo: mi promesa scout. Cuando regresé a Lima, busqué en internet toda la información actual y disponible del movimiento scout mundial, y sucedió lo inevitable. Convencí a Nefertiti, para inscribir a Manzanilla y Manzano en el Grupo Scout de nuestro distrito. A pesar de sus iniciales observaciones, logré que entendiera que nuestros hijos debían tener una "educación para el servicio", para que no sean presos del individualismo autómata propio del televisor, los video juegos y el consumismo materialista. Al final logré no solo inscribir a ellos, sino que conseguí lo más difícil e impensado, inscribirnos Nefertiti y yo en el Grupo Scout, para involucrarnos como padres en ese proceso de formación de nuestros hijos, ayudando nosotros mismos a otros niños, a formarlos en la practica del Escultismo. Para eso seguiremos diversos cursos y vestiremos el mismo uniforme que ellos. Imagínense, a mis 45 años y Nefertiti a sus 42, empezando una nueva etapa de servicio, que estoy seguro nos dará muchas satisfacciones. Me siento feliz de hacerlo, y le doy las gracias a Nefertiti por haber aceptado ese sacrificio de su tiempo. Se que lo hace por amor a mí y para cuidar a nuestros hijos de cerca. Por mi parte estoy dispuesto a dar parte de mi tiempo para seguir sirviendo a mí país de una manera sencilla, a través de la formación de niños que algún día serán sus líderes del mañana, y que con sus actos responsables, basados en su promesa scout, estoy seguro que serán mejores personas que las de mi generación y podrán construir un país más ético, solidario e inclusivo, y que cuando algún día se sienten con sus hijos alrededor de una fogata, piensen que valió la pena hacer el esfuerzo.
Ojoavizor

miércoles, 10 de febrero de 2010

La red

"..de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo.." "..si un miembro padece, todos los miembros á una se duelen; y si un miembro es honrado, todos los miembros á una se gozan..". (1 Corintios 12, 12,26)


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I
El otro día me fuí al cine a ver la taquillera película "Avatar". Tuve que entrar solo a la sala donde la proyectaban, ya que Nefertiti prefirió ir con los niños a la Sala contigua a ver "Astroboy". Me dijo: "Me agrede tanta violencia, y no creo que los niños deban verla". Entendí sus razones y tuvo razón. Hacía muchos años que no entraba solo a una sala de cine y me sentí un poco desubicado sentándome solo en la butaca, a pesar que años atrás, fuí como se dice un "cinemero" consumado, ya que el cine siempre me gustó, porque me tranportaba a realidades soñadas e inimaginables. Es que esa es la magia del cine, transportarte a lugares de tu mente y espíritu, que difícilmente puedes lograr en otro lugar, salvo si practicas la meditación o la imaginación. El cine es la más sana e inofensiva manera, que tiene a su disposición la civilización moderna, para evadirnos momentánea de "la realidad". Es por esos que las salas de cine no han desaparecido hasta el momento. Es una plataforma desde la cual despegamos a los lugares más alejados y hermosos de nuestra imaginación. En suma, nos desconectamos a "otra realidad". Y eso fue lo que me pasó cuando ví la película "Avatar". A pesar que no me gustó del todo, sobretodo las partes de excesiva e innecesaria violencia, propias de una "cowboyada americana", me enganché con algunos de pasajes de la película, sobre todo aquellos donde se muestra la forma de vida y la cosmovisión de la cultura Na'vi. Las escenas de amor y de espiritualidad fueron sencillamente hermosas. Una de las escenas que me conmovió profundamente, fue la escena de la aceptación del avatar "Jackysulli" en el clan "Omaticaya" donde todos sus integrantes lo reciben con un gran abrazo. Lo mas característico del abrazo, es que todos los integrantes del clan se abrazaban con él al centro, es decir, formando una inmensa red de abrazos.
II
En el último año he percibido con mucha intensidad que los seres humanos estamos unidos por una red. Es algo así como una gran malla de interconexiones espirituales que hace que las personas nos mantengamos unidas de alguna manera específica, y que esas conexiones se hacen a través de un lenguaje codificado que está detrás de nuestro lenguaje cotidiano. Es algo así como un "lenguaje HTML" que sostiene "las páginas web" que mostramos de nuestras vidas. Es un lenguaje que no se ve. De él solo vemos la imagen que ese lenguaje produce. Cuando las personas experimentan sensaciones muy positivas y espirituales, logran sentir los efectos de ese lenguaje, pero no lo conocen, solo pueden ver la imagen que ese lenguaje proyecta. Ese lenguaje todavía nos es indescifrable porque vivimos en ese "día a día" lleno de materialidad, propio del mundo racional. Sin embargo, cuando activamos nuestra percepción espiritual, miramos con "otros ojos" las cosas que nos rodean, el lenguaje oculto se activa, sale a la luz de nuestra vida. Cuando eso ocurre, sentimos una sensación muy pacífica dentro de nosotros. La paz interior es una forma de saber que estamos usando ese otro lenguaje. Es un lenguaje que sustenta la red. Exactamente igual que el internet. Una red que nos revela que todos formamos parte de un mismo todo. Que somos hechos de una misma sustancia, de una misma frecuencia, de una misma energía vital. Haber sentido esto que les escribo, ha marcado una diferencia sustancial en mi vida. Me hace ver todo, de una manera diferente. La enfermedad, el trabajo, la familia, el amor y todo aquello que conforma mi vida. Me siento parte de una gran red, y en consecuencia, cuando miro a las personas que me rodean, me miro a mí mismo. y siento que la esencia espiritual que está en el interior de los demás, está en mí, y viceversa. Es algo así, como si mi espíritu estuvisese repartido en todos, y el de todos estuvisese repartido en mí. Y eso me ha producido una sensación de mucha paz y tranquilidad, porque sé que no estoy solo, que la gran red me sostiene.
III
Cuando observé el abrazo de todos los integrantes del "Clan Omaticaya", me sentí uno de ellos, y fuí muy feliz de saber que a través de la magia del cine, todos los que estabamos allí sentados, pudimos sentir por unos segundos, la poderosa e inconmensurable fuerza de esa red que siempre estará allí para sostenernos.
Ojoavizor




jueves, 28 de enero de 2010

La visita

I
Estos últimos días he estado superando poco a poco los efectos colaterales de la quimio y radioterapia. He bajado 13 kilos desde que empezó todo y mi piel todavía evidencia la agresividad del tratamiento recibido. Me siento como un héroe de guerra. Es que eso es la lucha contra el cáncer: una guerra contra el mal, ya que ninguna enfermedad puede ser buena para nadie. Sin embargo, las enfermedades tienen paradójicamente su lado positivo, ya que nos dan la oportunidad de replantear nuestra vida interior, y revalorar nuestras relaciones con las personas que nos quieren y que nunca supimos que nos querían tanto, así como descubrir el aprecio y la solidaridad de personas, que si no fuese por la enfermedad, nunca hubiésemos sabido que las teníamos tan cerca de nosotros y sobretodo, que eran capaces de iluminar nuestra vida de una manera tan decisiva. Y eso fue lo que pasó conmigo. Todo lo que viví en estos últimos meses, me ha servido para valorar y unir más a mi familia, y conocer seres humanos maravillosos sin los cuáles mi proceso de recuperación no sería tan bueno como lo es. Pero lo importante no solo es la recuperación física, sino la recuperación espiritual, que es la que en realidad dirige a la primera. Esa es mi premisa. El espíritu sobre la carne.
II
Hace más de quince días recibí la visita de mi querido maestro "Lander". De él aprendí, hace unos años, a moverme en las más altas esferas del poder político administrativo en mi país. El es un hombre de mucha experiencia en la vida y con una amplia, reconocida y respetada hoja de vida profesional. Viajero consumado pero sobre todo, un extraordinario padre y esposo, con una familia digna de ejemplo. Su esposa, doña Teresita, es un ángel de Dios que me ayudó con sus oraciones, como muchas de las personas de mi entorno que lo hicieron pidiendo por mí, a las que siempre llevaré en mi corazón. Todas las personas recibimos visitas, pero hay algunas visitas que pueden llegar a ser decisivas en la vida de una persona, y sobretodo ese tipo de visitas que llegan a nuestro hogar cuando menos lo imaginamos, en el día y momento menos esperado. Podríamos decir que son visitas inspiradas en una misión, en un encargo especial. La visita de mi querido maestro Lander, fue una de esas visitas, ya que no solo no la esperaba sino que llegó con un encargo. Me trajo unos libros en los que venía un mensaje cifrado. Los leí esa noche, mejor dicho me los devoré esa noche sin parar, y me ocurrió algo maravilloso: decifré el mensaje en medio de una lucidez que jamás había experimentado. Pude, no entender, sino sentir el mensaje cifrado.
III
El ser humano vive tratando de encontrar "la razón" de todas las cosas. La humanidad durante siglos ha desarrollado todas sus habilidades para llevar "la razón" a todos los confines de nuestra vida interna y externa. Así, por "la razón" hemos justificado la guerra, las leyes, los juicios, la crítica especializada, la religión, la moral, la ética, las ciencias, y todo aquello que puede ser percibido por nuestros cinco sentidos. Toda construcción física o mental del hombre tiene a "la razón" como insumo fundamental de su estructura. Si bien todo esto es cierto, debo confesarles que esa noche que terminé de leer esos libros que me regalaron mi maestro y mi querida Doña Teresita, rompí amarras. Por primera vez en toda mi vida, mi espíritu sintió que conectaba con un lenguaje que no tenía nada que ver con "la razón", sino con algo mucho mas grande, fuerte e inescrutable que eso. Es algo que no se entiende sino se siente. Desde aquella noche de la visita, estoy con un inexplicable gozo interior por el maravilloso mensaje descifrado que ahora guardo cuidadosamente dentro de mí. Gracias a Dios, ya nada podrá ser igual que antes.
Ojoavizor

viernes, 25 de diciembre de 2009

El Regalo

I
Hoy es cumpleaños de Nefertiti y nunca acierto con el regalo, por eso es que desde hace años, ella elige su propio regalo, lo envuelve con un arte digno de admiración, y cuando lo abre se sorprende como si nunca lo hubiese visto. Nunca permitió que yo me vaya solo a comprarle su regalo con Manzanilla y Manzano, siempre teníamos que ir a comprarlo con ella, hasta que lo elegía. También le encanta anunciar, días antes, a todos nuestros familiares y amigos, que su cumpleaños es en Navidad, generando una expectativa, para luego no querer celebrarlo y querer pasarlo solo conmigo y los niños. Bueno, dicen por allí, que así son las Capricornianas. Yo la entiendo y respeto su personalidad, pero en el fondo yo quisiera celebrárselo con una fiesta a lo grande, y darle muchos regalos, contratarle mariachis y cantarle las mañanitas con un gran ramo de tulipanes. Pero bueno, no lo he hecho por muchas razones, y ahora con mi estado de salud, mis deseos tendrán que ser postergados. Estoy seguro que algún día le podré dar ese regalo. Mientras que eso ocurra, no dejo de soñar en los regalos imaginarios que me gustaría darle hoy día, como los siguientes:
- Un viaje en la montaña rusa de Disneyworld con Manzanilla y Manzano, gritando los cuatro como locos;
- Un viaje en góndola en Venecia cantándole suavemente en el oído las canciones de Nicola di Bari que tanto le gustan;
- Una caminata al atardecer a las orillas del rio Sena, bien abrigados, diciéndole cuanto la amo;
- Una cena en algún restaurant que esté en el ultimo piso de cualquier rascacielos de New York, yo de esmoquin y Nefertiti con un hermoso vestido de gala, bailando suavemente abrazados, a media luz, una canción de Ella Fitzgerald;
- Una noche mística de amor y paz, en el hotel que está en Machupicchu;
- Una "mojada" con la brisa de las Catataras de Iguazú;
En fin, soñar no cuesta nada, y podría hacer una lista inagotable de viajes a diversos lugares del mundo, que ojalá Dios nos permita hacer algún día, cuando recupere mi salud, ya que viajar es vivir.
II
A pesar que yo ya estoy resignado a no poder sorprender a Nefertiti con ningún regalo material que yo elija, me puse a pensar con qué regalos, o mejor dicho, con qué milagros, Dios si podría sorprenderla. Allí creo que la lista puede ser larga, pero definitivamente, la encabezaría:
- Mi total recuperación y que el cáncer que me invadió, no regrese nunca mas;
- Que la alopecia que ella padece desaparezca para siempre, y le vuelva a brotar su lindo cabello;
- Que en el futuro, tengamos la salud para poder seguir criando a Manzanilla y Manzano sin padecer enfermedades como en los últimos años y tener un respiro para poder desarrollarnos sin más obstáculos de salud.
Nefertiti, por el momento, solo me queda pedirle a Dios, día a día, que te conceda esos "regalos milagrosos". No te imaginas cuánto deseo que Dios te sorprenda con esos milagros, para que seas tú la que nos puedas regalar a todos, tu sonrisa, el día de tu cumpleaños. Mientras tanto, en este día tan especial, te regalo todo mi amor, mis sueños de viajes imaginarios, y estas palabras de mi blog, que es lo único valedero que tengo, y que por el momento, te puedo regalar.
¡Feliz Cumpleaños mi amor!
Ojoavizor

jueves, 17 de diciembre de 2009

El nacimiento

I
La navidad siempre fue para mí, como ya lo escribí en un anterior spot, un motivo de alegría y magia. En realidad salvo algunas excepciones mis navidades siempre fueron llenas de alegría y colorido. En eso estaré siempre agradecido a mis padres y hermanos que se encargaron de llenarme de colores mis navidades. Nefertiti ha llenado de color navideño nuestro hogar para seguir con la tradición de magia y alegría para nuestros hijos Manzanilla y Manzano que nos llenan de felicidad con sus miradas inocentes y sus cantos navideños, soy inmensamente feliz de verlos armando el árbol y el nacimiento, y ver sus sonrisas puras, llenas de ilusión de recibir los regalos soñados de Papa Noel que entrará por la ventana por la noche derramando nieve y dejando las huellas de su trineo. Sin embargo, esta Navidad me ha cogido con mi salud resquebrajada, ya que durante esos días seguiré recibiendo mi quimio y radioterapia en medio de villancicos en el INEN. Les confieso que me conmueve ver cómo cientos de personas con cánceres peores que los míos, esperan la Navidad con una alegría inusitada, y se alegran con el hermoso nacimiento que el INEN les ha armado para que no se pierdan de la alegría de la navidad. Es que en realidad nadie debería estar triste en Navidad. Por eso digo que esta Navidad será diferente para mí, y lo será porque a mis 45 años ha aprendido por primera vez en medio de mi sufrimiento físico, el verdadero sentido del "nacimiento de Cristo".
II
A pesar de haber estudiado en un Colegio católico y de haber recibido creo yo, una formación religiosa "muy orgánica", siempre me parecieron muy complejas muchas cuestiones de la fe católica, y por ende, a pesar de haber vivido todos estos años guiado de fuertes valores éticos y familiares, con muchos defectos por supuesto, nunca entendí la relación Dios-Cristo-Espíritu Santo. Esa misteriosa trinidad que la religión católica se empeña tanto de enseñar por ser la piedra angular de todo su sistema de fe. Tampoco entendía con claridad el papel de los santos, ángeles y las vírgenes. Al final hice mi propia interpretación de la doctrina de la fe católica, sin que ello afecte obviamente mi fe en Dios, como un todo que lo controla todo. Mi relación con Dios siempre pretendí hacerla directa, sin intermediarios, es decir, sin necesitar de Cristo como su hijo. A Jesús lo respetaba como un gran profeta, así como lo fue Buda, Mahoma, o cualquier otro ser iluminado como los que conoce la historia. Para mí Dios era uno y el mismo para todos y me parecían absurdas las luchas de las religiones que incluso han llevado a guerras que contravenían todos los preceptos de amor de su verdadero mensaje. En realidad sigo pensando que Dios es uno y único, pero ahora, en pleno sufrimiento físico de mi enfermead, confieso que me he enfrentado con una experiencia mística completamente reveladora, y todo a partir de una imagen de Cristo que está en la capilla del INEN, a la que visito cada vez que salgo de mis sesiones de quimio y radioterapia. En realidad no voy a orar, no voy a pedirle nada, ni que me sane, ni que me quite mis dolores, ni ha ofrecerle cambiar mi vida si me sana, no. Solo entro a esa capilla, para mirarlo en silencio. Me siento bien mirándolo. Es algo así como un enganchamiento, no doctrinario, ni religioso, ni mental. Simplemente siento una paz interior infinita solo de mirarlo y de estar cerca de Él. Siento que nos miramos en silencio, con una complicidad mística que me da paz y tranquilidad. Cuando estoy allí frente a Él, mirándolo siento que no tengo cáncer. No siento dolores ni sufrimiento alguno. Todo lo veo claro y lúcido. Es muy extraño, pero es una sensación que me ayuda a seguir adelante con mi fe.
III
Esta Navidad, sera diferente no por mi enfermedad, sino porque he comprendido que ese día nació Cristo, y con Él nacio la esperanza para todos los que sufren, que Él estará allí en algún lugar, para nosotros, para acompañarnos, sin pedirnos explicaciones, sin reprendernos, sin culparnos, solo allí, con su mirada sabia para decirnos que nos ama, así como somos, con nuestra imperfecta condición humana, y que nos dejó su palabra, para aferrarnos a ella e iluminar nuestra propia oscuridad, asi como lo hace cada noche cuando prendo mi linternita, para no despertar a Nefertiti, y abro mi Biblia en cualquier página para encontrar su palabra, que me llena de paz y esperanza en la vida.
Ojoavizor

sábado, 12 de diciembre de 2009

La paciencia

I
Yo nunca tuve la virtud de la paciencia. Siempre me esforzaba por obtener resultados inmediatos. Los resultados lo eran todo. Siempre trabajaba para llegar a los objetivos trazados en el tiempo esperado y si habían demoras, me molestaba mucho y presionaba a todo mi equipo de trabajo para no perder tiempo. Eso me fue dando una fama, en mi medio profesional, de cumplidor y eficiente. Lamentablemente, ese nivel de exigencia profesional inevitablemente le resta tiempo a la vida personal, familiar y sobre todo a los asuntos del espíritu. En otras palabras, me convertí en un "impaciente profesional". No daba tregua a ningún respiro, ni el mío ni el de los demás. Mi búsqueda por los resultados se convirtió en una auténtica obsesión. La impaciencia, me llevó a la crítica, es decir, todos aquellos que no eran eficientes, eran automáticamente criticados por mí como obstáculos para el desarrollo del plan trazado, y obviamente, y en ese espiral de "eficiencia", me convertí en un crítico acérrimo de todo burócrata ineficiente, y por ende, de todo el sistema político administrativo imperante. Mi obsesión porque los objetivos se cumplan, tenían definitivamente una base técnica y ética, pero el precio para sostener el cumplimiento de ellos en el tiempo se convirtió en un auténtico calvario para luego transformarse en una gran decepción. Fue un oscuro proceso que me convirtió en un ser desesperanzado, desmotivado, desalentado y finalmente muy resentido y arrepentido de haber dado tantos años de mi vida, a un servicio público, que por autonomasia, es ineficiente, lento, burocrático y sobretodo nada espiritual.
II
Después de tres años de estar lejos del servicio público, y sufrir diversas enfermedades, ahora puedo decirles, como experiencia propia, lo importante que es desarrollar la virtud de la paciencia. Ahora que estoy pasando por una etapa dura de tratamiento contra el cáncer, con mi rostro marcado con heridas, mi cuerpo lacerado y sangrante por los efectos de la quimioterapia especial que se me suministra, los dolores musculares, la ausencia de saliva y el sentido de sabor por los efectos de la radioterapia agresiva que se me está aplicando, con la herida abierta de mi brazo que hace dos meses el injerto no cierra, las náuseas, y sobretodo, el dolor físico que siempre doblega, humilla y controla, a pesar de las pastillas, ahora en medio de todo esto, estoy en condiciones de decirles, la importancia que ha cobrado para mí, el valor de la paciencia. Ahora comprendo en toda su dimensión, la paciencia que todo ser humano debe tener para esperar que los procesos de la vida sigan su curso como Dios lo dispone. Alguna vez leí del gran Krishnamurti, que la paciencia es "la ciencia de la paz". Efectivamente, cada día que me levanto de la cama para ir a mi tratamiento al INEN, con el cuerpo que no me responde, lavándo mis heridas, con mis fuerzas físicas al límite, que hay una fuerza muy poderosa que hace que lo logre: la paz de mi espíritu. Y eso es lo que hago, estoy aprendiendo a tener paciencia. Ahora entiendo que cada lucha, cada evento, cada proceso, tiene su tiempo. Que cada persona tiene sus propios tiempos y en vez de juzgarlas solo hay que ayudarlas y entenderlas en su proceso. Ahora es mi tiempo de luchar contra esta cruel enfermedad, aprender de cada etapa de esta lucha, entender que el ser humano se va transformando cuando va superando cada etapa, y estoy seguro que al final de esta lucha, habré logrado aprender a plenitud, esa maravillosa virtud que nunca tuve: la de tener paciencia, esa paciencia que tanto se necesita para vivir en la fe.
III
Cada día observo a Nefertiti levantarse a las 4 de la madrugada para preparar todo a Manzanilla y Manzano que van al Colegio. La veo hacer de todo en la casa, trámites en la calle, acompañarme al INEN, llevando sus enfermedades en silencio, para dar prioridad a la mía, terminando "la azotea" maravillosa que ha levantado para todos nosotros pintada de verde y llena de macetas con flores y juguetes de los niños, la observo como guarda sus lágrimas para no quebrarse, cuando tiene que ir sola a la graduación de Manzano en su kinder, guardando en lo mas profundo de su ser, el dolor de saber que en ese preciso momento que le dan el diploma a Manzano, yo estoy en plena quimioterapia a varios kilómetros de allí. Si, Nefertiti también está aprendiendo de la paciencia, la de esperar a que su amado esposo se cure y poder compartir de nuevo todo junto a todos. En eso estamos todos los que me quieren, familiares, amigos, todos esperaremos con paciencia a que Dios manifieste su voluntad de darme una nueva oportunidad para poder enseñar a los demás, con mi propio testimonio, que con la paciencia, todo se logra si es que se tiene fe.
Ojoavizor

lunes, 30 de noviembre de 2009

Los caminos

I
Todos los seres humanos tenemos un camino. A veces compartimos caminos momentáneamente, pero la mayoría de veces esos caminos terminan bifurcándose en el tiempo. Y es natural. Todo cambia. La vida tiene sus propias rutas que se nos van mostrando conforme vayamos avanzando. Es que eso es precisamente la riqueza de la vida. Siempre nos deparará un recodo, un cambio de ruta. Muchas veces, por esas cosas del destino, nos encontramos en el camino con seres maravillosos con los que desarrollamos lazos de amor, de amistad, de aprendizaje, de espiritualidad, que jamás se rompen, pero por circunstancias de la vida, los caminos se bifurcan y nos alejan físicamente de esos seres que nos dan felicidad. Ese es el caso de nuestra querida amiga "La Virgencita". Ella es una doctora gineco-obstétra, cuya amistad desarrollamos con Nefertiti no hace mucho tiempo, pero que despertó en nosotros un especial cariño y confianza, por su forma silenciosa y reservada de ser. Ella es hija de nuestros queridos amigos "La Leona" y "Fénix", quienes en todo momento nos apoyaron en los momentos más difíciles. A "La Virgencita" la llamamos así porque tiene un aura especial y una mirada transparente, propias de las virgenes. Además, su trabajo profesional consiste en ayudar con sus manos a recibir a niños a este mundo. Todas esas características hicieron que "La Virgencita" se gane nuestra simpatía y confianza, para posteriormente, después de todo lo que hizo por nosotros, ganarse nuestro amor y profundo respeto, al igual que a toda su familia. Lo triste del asunto, es que nuestra "Virgencita" tiene que regresar a su país: Venezuela, con su inteligentisima y bella hijita "Victoria". Allá las espera su esposo "Víctor", un buen hombre y médico gineco-oncólogo, para trabajar en una importante clínica ginecológica del interior de su país.
II
Cómo olvidar el momento cuando le pedí ayuda médica cuando me detectaron la recurrencia del cáncer. Cómo olvidar las lágrimas que derramamos ese día en el que dejó a un lado su profesión y se convirtió en esa "Virgencita" dándome ánimo y a la vez sufriendo ella misma por mi sufrimiento, como si fuese su hermano. Como olvidar todas aquellas mañanas en las que me acompañó al INEN, llevándome en su auto, cuidando que no me preocupe por nada, y tocando puerta por puerta para hacerme todo más fácil en los procedimientos administrativos del INEN, dada la urgencia de mi caso. Cómo olvidar las horas que esperó parada junto a mi hermano "El Buho", que también es médico, esperando una respuesta. Cómo olvidar sus visitas antes y después de la operación, junto con su esposo Víctor, quien ayudó a Nefertiti a ingresar a verme a la sala de cuidados intensivos. Cómo olvidar a toda su familia llorando en silencio por mí, evitando que yo los vea para no desmoralizarme. Cómo olvidar a toda la familia de "La Virgencita" que estuvieron junto a mi familia, dándome todo su apoyo en todo momento. Definitivamente Dios juntó nuestros caminos en el momento preciso. Ahora, "La Virgencita" tiene que irse a su país, para seguir con su vida junto a su esposo e hijita, pero a pesar de la alegría que nos da saber que lo hacen por su desarrollo, Nefertiti y yo estamos tristes, y no lo podemos ocultar. No lo queremos evidenciar pero es la verdad. Así como lo están sus padres "Fénix" y "La Leona". Sabemos que será duro para ellos sobre todo por "Victoria", su bella nieta. Es que así es la vida, los caminos se bifurcan para hacerse nuevos caminos, y así sucesivamente.
III
Mientras que nuestros caminos con "Fénix" y "La Leona" sean los mismos, estaremos allí, con ellos. Como si fuésemos su familia. Porque las familias no solo son las de sangre sino las que se hacen con amor, solidaridad, respeto y entrega. Te extrañaremos mucho, querida "Virgencita". Cada vez que vaya al INEN recordaré tu imagen de hermana, con papeles en la mano, tocando puertas para mí. Nunca lo olvidaré. Por mi parte te prometo que lucharé hasta donde Dios quiera, para intentar que nuestros caminos algún día se crucen de nuevo, y podamos con nuestras familias, recordar lo maravilloso que es cultivar el amor de la amistad. Un abrazo para siempre deseándote a tí, y a toda tu linda familia, lo mejor del mundo. Se lo merecen.
Ojoavizor

sábado, 21 de noviembre de 2009

El Arco Iris

I
Estaba sentado en medio en la sala de quimioterapia del INEN, con cincuenta personas todas con sus cabecitas calvas, como la de Nefertiti, pero la diferencia es que todas tenían cáncer, incluido yo. Habían una niñita con Síndrome de Down, que no se imaginaba nada de lo que ocurría con su cuerpo, no sabia que le estaban inyectando químicos altamente tóxicos, pero ella seguía riendo, jugando con sus deditos, feliz en medio de la lucha por la vida. Habían viejitos resignados a cumplir dignamente con la última etapa de su vida, algunos con ganas de irse pero con familiares que se resisten a dejarlos. Madres jóvenes, que escuchaban la música del "Grupo Cinco" de moda, y leyendo su revista de chismes como si nada pasara, como si la vida fuera una aventura más, un placer más que gozar antes que la vida se acabe. Otras pacientes, riéndose y haciéndose bromas retando a la muerte con la risa de la vida. Por primera vez ví a una persona que casi ya no lo era. Era un esqueleto tapizado por el dolor pero con sus ojos desorbitados que se resistían a seguir viviendo.
II
En medio de mi observación, una enfermera se me acerca amablemente y me dice: "a ver guapo ahora te toca tu medicina". Yo me avergoncé, me reí y le dije: "¿Cómo voy a ser guapo si estoy con la cara marcada?, y me respondió: "por favor no solo eres guapo, eres precioso". Sus palabras me impactaron tanto, tanto, que realmente sentí que todas ellas eran unos angelitos de Dios que nos recuerdan la belleza de nuestro espíritu. Eso me motivó, ya que era la primera vez que recibía quimioterapia, ya que en el anterior tratamiento solo recibí radioterapia. En esa sala empecé ha entender cosas que solo las personas enfermas podemos entender sobre la condición humana. El valor de la fe, la visión clara del presente, la necesidad del perdón, dejar el peso del resentimiento, dejar de juzgar, y todas aquellas cosas que no nos dejan ver la simpleza de la vida y la belleza de la creación. Nadie en esa sala luchaba con nadie, todos estaban unidos, su única lucha era contra la muerte.
III
El tratamiento que me aplicarán es en base a un medicamento de última generación que está hecho específicamente para mi tipo de cáncer. Es un "anticuerpo monoclonal", sustancia biológica que apunta, en pocas palabras, a encapsular cualquier célula cancerosa que pueda haber quedado después de mi exitosa operación. De acuerdo a los oncólogos expertos de todo el mundo, es un medicamento que revolucionará el tratamiento del cáncer en el futuro, ya que no es tóxico y solo ataca a las células malignas sin dañar a las benignas. Gracias a Dios el seguro me cubre gran parte del costo de cada ampolla, cuyo costo es prohibitivo para la gran mayoría de personas de un país pobre como el Perú. En ese sentido, siento que es un milagro que me lo puedan aplicar a mí, y parte de ese milagro es tener a toda mi familia ayudándome. Por eso mismo, cuando ví que la sustancia empezó a entrar en mis venas, cerré los ojos y oré. Le pedí a Dios que el líquido transparente se convierta en su sangre. Nunca antes, desde que estudié para ser físico, junté tanto la ciencia y la fe. Luego, llamé a mi hermano "El Buho", con el que me une una relación espiritual muy fuerte, y le dije que la savia vital estaba ingresando a mi cuerpo y que mi fe me sanará. Nefertiti, con el corazón atravesado tuvo que irse a la mitad del tratamiento, a participar de una actuación de mi hijo Manzano en su colegio. Nuestro otro angelito Lucy, le tomó la posta, esperando afuera de la sala las tres horas que duró la infusión, esperando que no haya ninguna reacción alérgica, como muchas veces ocurre. Le escribí a mi generoso hermano "Tanaka" que todo iba bien. En fin, nuevamente muchos estaban pendientes de mí, y eso me abruma en medio de tanto dolor humano a mi alrededor.
IV
Cuando llegué a casa, la única reacción que tuve fue un poco de fiebre y tembladera, pero nada insoportable. Me acosté y sentí que la sustancia comenzaba a actuar. Sentí que Dios ordenaba a la sustancia escanear cada célula de mi cuerpo, y que destruya cualquier enemigo. Sentí que Dios estaba conmigo, en esa lucha, que a pesar de todos los pronósticos, nada tiene sentido, que todo puede ocurrir, que su voluntad es lo que prevalece, y que esa voluntad se expresa con señales, siempre con señales. Y así fue. Mi hermano y maestro "El Buho", me escribió un e-mail al otro día, desde Cuzco, ciudad santa y sagrada, diciéndome: "Querido hermano, ayer, justo después de conversar contigo por la tarde asomé a la calle y ví este hermoso arcoiris sobre San Blas. Un buen auspicio para todos... Un abrazo". La foto de ese maravilloso arcoiris la pueden observar al inicio del post. Es una foto real, tomada por él. Esa son pues, las señales de Dios, sobre todo las que generosamente me envía siempre desde Cuzco, como hace más de 25 años cuando escalé el Waynapicchu, y me comprometí a regresar (Ver: http://ojoavizorlimaperu.blogspot.com/2008/09/la-seal.html). Por eso, cuando acabe mi tratamiento, haré un peregrinaje a Cuzco a agradecer la señal. Tengo que encontrar la fuente que está al final del arcoiris.
Ojoavizor

jueves, 12 de noviembre de 2009

La azotea

I
Hace unos días Nefertiti empezó a realizar uno de sus sueños más preciados: construir algo en la azotea de nuestro duplex. Ese sueño lo tuvo desde que era niña, ya que el duplex le perteneció a sus padres, que generosamente fue cedido por ellos a nuestro joven matrimonio. El duplex está ubicado dentro de una sencilla Residencial, enclavada como un blanco lunar en medio del lujoso paraje que tiene el distrito más exclusivo del Perú. Sin embargo, por esos designios que solo Dios sabe, nuestra familia vive allí, en medio de ese extraño contraste que existe entre esas dos culturas que actualmente tiene nuestro querido país. La cultura "chicha", informal, irreverente, pujante, electrónica, y la cultura formal, empoderada, prejuiciosa, "guettaria" y moderna. Siempre he creido que esa maravillosa mezcla cultural será para nuestros hijos, la tierra fértil que permitirá el florecimiento de unas fuertes personalidades creativas y libres. El hecho es que Nefertiti está feliz, con su proyecto "la azotea", y ha empezado a rodearla con unas rejas y mallas verdes donde se abrazarán las plantas más hermosas, creando un especie de vivero abierto al cielo. Es que desde nuestra azotea, tenemos no solo una agradable vista de todo San Isidro, sino una maravillosa vista panorámica del mar de la bahía de Miraflores, desde donde incluso, se divisa con absoluta claridad, en un día despejado por supuesto, la famosa Isla de San Lorenzo que se encuentra frente al puerto del Callao. Hace pocos días, mientras los artesanos del metal colocaban las rejas y mallas, Nefertiti y yo subimos por la pequeña escalera que improvisamos hace algunos años para poder acceder a la azotea, una vez allí, impactados por la vista del mar que teníamos frente a nosotros, ella con su pañuelo que cubre su bella cabeza sin cabello, y yo con mi brazo parchado con gaza y el cuello y rostro lleno de cicatrices, nos abrazamos en silencio, mirando el horizonte del mar azulado, y respiramos profundamente, el delicioso aire marino de nuestra azotea, que nos llenó de vida, ahora que tanto la necesitamos.
II
Nefertiti ya lo tiene todo arreglado. Como siempre. Piensa llenarla de flores y plantas de todos los tipos, olores y colores. Piensa convertir nuestra azotea, que estuvo durante años, llena del polvo de los vientos, y desechos del perro de algún algún vecino, en un oasis lleno de vida, en un vivero de paz donde poder sentarnos en una hamaca y poder ver juntos imaginarias estrellas en la noche de Lima, leerles a nuestros niños las mejores historias de valientes contra la adversidad, saborear las mejores parrilladas naturistas, encender los más aromáticos inciensos y velas, mirar la ciudad cuando duerme o cuando se despierta. Poner una piscinita inflable para poder revolotear con Manzanilla y Manzano, salpicándonos de sonrisas bajo el sol o bajo la luna de una noche de verano. En fin, Nefertiti ya tiene la azotea de sus sueños, y yo feliz porque ella es feliz. Su felicidad siempre será para mí un motivo más para querer despertar cada día, a la espera de un nuevo olor, un nuevo sabor, una nueva imagen, un nuevo sonido, un nuevo tacto, que me haga sentir que la vida es un regalo de Dios, porque eso es exactamente lo que siento, desde el preciso instante en que abro mis ojos día a día, con el beso de mis hijos cuando me dicen bajito en mi oído: "Chau papito, nos vamos al colegio, te queremos, que Dios te bendiga", y yo dándoles un beso a cada uno, me despierto recibiendo ese maravilloso regalo, y agradeciéndo profundamente a Dios por haberme dado tanto.
Ojoavizor
P.D. Nefertiti, te regalo esta hermosa canción, en la versión de tu cantante favorito, el gran Rod Stewart, que dice que el mundo es maravilloso cuando abres los ojos para verlo. Desde la azotea que construyes con tus manos y sueños, veremos el esplendor de la vida con nuestros niños, y nunca lo olvidaremos.

sábado, 31 de octubre de 2009

La máscara

I
Hoy se celebra en diversas partes del mundo la fiesta de "Halloween", fiesta que según algunos tiene una tradición anglosajona pagana muy antigua, criticada por sus contenidos consumistas y por sus supuestas prácticas oscurantistas. Bueno en mi país, hace treinta años hay un debate al respecto ya que paralelalmente se celebra "el día de la canción criolla", como homenaje a la muerte de una de las más queridas cantantes de vals criollo: Lucha Reyes, que murio un 31 de Octubre. En mi caso, ambas fiestas siempre han estado presentes desde mi niñez, generándome en días como hoy, recuerdos y sentimientos maravillosos, ya que para mí disfrazarme en "Halloween" y pedir caramelos casa por casa en mi barrio de San Antonio, siempre fue una de mis más hermosas ilusiones, esperada año a año. Cómo podría olvidar cuando me disfrazé de pirata y soñaba con conquistar todos los territorios llenos de caramelos y galletas, en contubernio con un numeroso grupo de amigos, niños como yo, con sus disfráces coloridos y descosidos, ya que en mi época, nuestros disfraces los hacíamos con las telas que les sobraban a nuestras mamás en sus costureros (en una época en que las mamás todavían cosían y no trabajaban fuera de casa). Cómo olvidar nuestras caritas pintadas con el hollín del corcho quemado, y los zapatos o botas de nuestros padres, con las que podíamos andar con las justas, ya que eran tres veces más grandes que nuestros traviesos y pequeños pies. Imposible de olvidar. Con todas las críticas que podrían haber contra la fiesta de Halloween, ninguna de ellas me podría hacer olvidar, la alegría de la frescura de esa noche cuando tocabamos puerta tras puerta con mis amigos, gritando al unísono un sonoro: "Halloweeeeeeeen", y ver el rostro sonriente de la dueña de la casa, regalando generosamente todo tipo de dulces y confetis a una banda de niños con sus caritas pintadas y con los trapos arrastrando por el piso, con sombreros viejos y máscaras de todos los colores. Todo era seguridad y alegría donde todos se conocían con todos. "Halloween" era en realidad, una gran fiesta donde los lazos de amistad se fortalecían y nadie era privado de recibir un dulce. Todos eran felices en esa mágica noche de brujas, donde hasta ellas, se volvían dulces y cariñosas viejitas de la fantasía de los niños.
II
Treinta y cinco años después, mi visión de los disfraces sigue siendo fuente de enseñanzas para mí. Sobre todo la parte que identifica más al disfraz: la máscara. Cuando los niños o grandes se disfrazan para una fiesta de "Halloween", privilegian el uso de la máscara o de algún tipo de pintura que de alguna manera transforma su imagen en algo que en el fondo queremos ser, o queremos dejar de ser. La máscara siempre dice algo de nosotros mismos. Algo que ocultamos pero que, sin querer, evidenciamos cuando nos disfrazamos. En mi caso, ahora que tengo el rostro marcado por cicatrices propias de mi última operación quirúrgica, he tratado de taparlas con mi mano, con polos de cuello alto, con la esperanza de cubrir la huella de mi lucha por la vida. Ayer, después de un gran esfuerzo por salir de nuevo a trabajar, y sintiéndome muy extraño ya que después de más de un mes, las personas que me conocen en mi entorno profesional recién me veían, grande fue mi sorpresa, al recibir de ellos las mejores impresiones de mi estado físico, diciéndome incluso que la operación "me había caído bien" ya que se me veía más delgado y con el rostro de niño. Yo no entendía nada. Me sentí más extraño todavía, pero me hicieron sentir muy bien. Por la tarde, Nefertiti, me pidio con mucho amor que la acompañara al cumpleaños de la hija de una de sus mejores amigas. Nuevamente, me costó mucho hacerlo, pero como yo le digo siempre a ella: "Una sonrisa tuya es para mi la mayor felicidad", la acompañé a esa bonita fiestita infantil, donde me sentí como una piñata, pero al ver que nadie me miraba y más bien las personas que nos conocían nos recibieron con cariño, incluso haciéndome bromas como por ejemplo: "deseas tomar un suerito", sentí al final del día, que la máscara que había llevado los últimos años, se había caído, y que mi verdadero rostro afloraba de nuevo, la de ese niño soñador que fue feliz en las calles de su barrio, gritando a viva voz: "Halloweeeeeeeen", y me sentí feliz de haber regresado.
P.D. Queridos Manzanilla y Manzano, hoy los llevaremos con mamá, a su fiesta de Halloween y papá irá disfrazado de "Robocop". También recordaré a su abuelo Oscar, que le gustaba escuchar los magníficos valses de nuestra querida Lucha Reyes, mientras su pequeño hijo "Ojoavizor", llenaba sus sueños con los dulces de las calles.
Ojoavizor

sábado, 10 de octubre de 2009

El matrimonio

I
Recuerdo como si fuera ayer, el momento preciso cuando el Padre Franco, de la Iglesia Virgen de Fátima de Miraflores, nos decía a Nefertiti y a mí, un día como hoy hace 11 años, que en el matrimonio los casados debían estar juntos en la salud y "en la enfermedad". En ese momento, los asistentes que escucharon esa frase podrían haberla tomado como un mero formalismo del ritual católico, propio de la ceremonia del matrimonio, y no prestarle importancia. Para la mayoría de parejas que se casan por la Iglesia Católica, frases como esas, en realidad, pasan desapercibidas. Entiendo que esto es así, porque lamentablemente, es signos de nuestros tiempos ver al matrimonio solo como un evento social, olvidándose de la poderosa carga espiritual que tiene el sacramento del matrimonio, para cualquier religión. En mi caso, cuando yo escuché esa frase frente al altar, hice ante Dios, un voto espiritual de cuidar a Nefertiti en su enfermedad, para toda la vida. Lo que nunca me imaginé, es que años después, sería ella la que terminaría cuidándome a mí de una enfermedad que llegó en silencio. Ya todos mis generosos lectores saben lo que pasó éstos últimos días. Hoy solo quiero escribir éstas líneas para dar testimonio ante todos, que a pesar que Nefertiti, al enterarse de todo, entró en un profundo desasosiego y angustia, y que por momentos reaccionó con dureza, no frente a mí, sino frente a la enfermedad que me había invadido, a sabido cumplir con entereza, el voto que ella hizo también junto a mí, frente al altar ese 10 de Octure del año 1998. Ahora, 11 años después puedo decir, que mi matrimonio, lejos de ser perfecto y siendo por momentos complicado, funciona en base a esos votos que nos juramos cumplir, votos como el de la fidelidad, estar juntos en la riqueza o la pobreza, y sobre todo, juntos en la salud y en la enfermedad. Nada ha sido fácil en nuestro matrimonio. Nada. Cada día que ha pasado ha sido un constante esfuerzo por seguir juntos en medio de ideas diferentes, temperamentos, y factores externos que siempre apuntan a separar a las parejas antes que a fortalecerlas. Sin embargo, con la experiencia que me da estos años, pienso que solo hay algo que puede hacer posible que una alianza matrimonial sea indestructible: la fuerza del amor y la fe inquebrantable en Dios, que hace posible todo, por lo menos en nuestro caso, eso es lo que nos ha funcionado, ya que sin ese amor y fe, estoy seguro que no hubieramos resistido. Ha habido demasiado dolor, demasiado sufrimiento, que ahora se ha convertido en esperanza y alegría, al darme Dios una nueva oportunidad de vivir y hacer feliz a mi familia. Dios ha bendecido una vez más nuestro matrimonio, y somos infinitamente felices por eso.
II
Recuerdo esa mañana llena de sol, cuando Nefertiti entró en la Iglesia, completamente hermosa, y yo con los nervios que me traicionaban. Mientras ella avanzaba hacia el altar, pasó por mi mente, como una película, los tres años de amor que viví con Nefertiti como enamorados y después novios. Nuestras familias al inicio se mostraron escépticas de nuestra decisión de casarnos, pero a pesar de eso, desde el día de nuestro matrimonio, nos acompañaron y apoyaron para desearnos la mayor de las felicidades. Los dos éramos unos jóvenes enamorados y sabíamos perfectamente, que éramos el uno para el otro. Sabíamos que ninguna otra persona en el mundo entendería nuestras personalidades. La verdad es que Nefertiti y yo somos personas muy extrañas y solitarias. Nunca seguimos las formas de ser "convencionales", e incluso entre nosotros tenemos formas muy distintas de entender la espiritualidad. Son muchos motivos culturales y familiares que se conjugaron para moldearnos así. Lo que le agradezco a Dios, es que nos haya dado la lucidez para darnos cuenta que nuestro destino era estar juntos para siempre, a pesar de todo, de nuestras discusiones, desbalances emocionales y espirituales, de nuestros aprietos económicos, de nuestra salud. Gracias a Dios, la llegada de nuestros maravillosos hijos Manzanilla y Manzano, selló nuestro amor. Ellos consolidaron nuestra alianza matrimonial, ya que, el amor que les tenemos, siempre ha sido la piedra angular de nuestra familia. Son dos niños tan puros y dulces, que mirando sus bellos rostros, nos hace entender nuestra conexión con Dios. Durante los días que estuve internado, tuve la foto de ellos frente a mí para darme fuerza, para seguir en la lucha, y a través de ellos, Dios hizo el milagro de salvarme la vida. Nosotros solo somos un instrumento de él. Estamos seguros, que el amor y el ejemplo que les damos, forjarán en ellos, a dos buenas personas al servicio de Dios.
III
Nefertiti, quiero renovarte una vez más los votos que hice hace 11 años frente a ese altar. A pesar de todos nuestros errores, quiero que sepas que valoro lo que hiciste por mí durante la operación. Sé lo duro que ha sido todo esto para tí, en tan corto tiempo. Perdóname si no te conté la dimensión de lo que me estaba pasando, pero lo hice para protegerte a tí a toda la familia. Pero ya todo pasó. Me has demostrado la entereza y la fuerza para superar cualquier dolor. Tú misma has comprobado ahora, que a una enfermedad no solo se le debe combatir con médicos y medicinas, sino con la FE en Dios. Mi propia vida te lo está demostrando. Ahora que ya lo sabes, estás preparada para superar todo, absolutamente todo, inclusive tú propia alopecia. A nuestras familias, les pido que nos sigan apoyando, sin límites, como lo han hecho durante todos estos años, pero ahora con más comprensión, fuerza y convicción. Que nos tengan paciencia, que solo nos muestren lo mejor que tienen. Ayúdenos a construir una nueva vida, llena de agradecimiento a Dios. Ahora lo que mas deseo en el mundo, es poder vivir mejor que antes, sin sufrimientos inútiles, sin secretos, con mi corazón abierto a todos ustedes, quiero que mi alma de "Ojoavizor" se expanda a mi familia, y me acepten con mi espiritualidad. Nefertiti y yo necesitamos, mas que nunca, del amor de todos ustedes. No se arrepentirán. Encontrarán lo mejor de nosotros mismos, Dios nos ha dado una nueva oportunidad, y la tomamos con mucha humildad, agradecimiento y esperanza en el futuro.
P.D. Feliz Aniversario Nefertiti, ahora si que lo celebraremos con toda la familia, porque los triunfos del amor hay que celebrarlos.
Ojoavizor

jueves, 1 de octubre de 2009

Los milagros

I
Muchas veces las personas creemos que las cosas pasarán de una manera determinada. Yo por ejemplo, creí firmemente que saliendo de mi operación quirúrgica, tendría un viaje astral de varias horas donde estaría frente a Dios, para entender cuál sería mi próxima misión. Bueno, y dado que jamás les mentiría en nada de lo que digo en éste blog, puedo decirles con absoluta sinceridad, que cuando desperté de la sedación, lo único que recuerdo es que me encontraba lleno de sondas, tubos, drenes y vías endovenosas, totalmente inmovilizado, con el cuello cubierto de gasas, ya que los cirujanos hurgaron por mi orofaringe durante 12 horas para retirar un terco tumor canceroso. En realidad no recuerdo haber tenido viaje astral alguno, y menos aún, haber visto a Dios. Era mi profundo deseo pero no ocurrió. Eso me deprimió mucho, en medio del dolor y fastidio post-operatorio. Sentí que Dios me había abandonado. Que no había estado conmigo durante esas horas. Qué todo había sido un juego de mi mente. Un anhelo propio de mi ego, para tratar de soportar tanto sufrimiento. Estaba confundido en esa cama, mirando el rostro de todos los que me visitaban y yo, sin poder hablar, seguía pensando, ¿porqué no tuve ese viaje astral que tanto lo deseaba?, ¿porqué Dios no me lo concedió?.
II
En éste último mes, ha vivido intensas y fuertes experiencias desde el momento que Nefertiti y toda mi familia, se enteró por primera vez, que yo tenía cáncer desde hacía un año. Se lo había ocultado a todos menos a mi hermano "El Buho", médico de profesión, pero mejor aún, amigo y confidente. Le pedí, bajo secreto profesional, que nadie debía saberlo, por muchas razones, fundamentalmente, porque no quería que las personas que me quieren sufran con las penosas y duras secuelas de esta cruel enfermedad. Siempre pensé que la familia del enfermo sufre el cáncer, más que el propio enfermo. La sorpresa y la impotencia de la misma, se convierte en una bomba atómica para ellos. Y conociendo a mi familia, y sobretodo, ha sabiendas del estado médico de Nefertiti, consideré una obligación no decírselo ha nadie para proteger la tranquilidad de sus mentes, sin descuidar claro está, todos los procedimientos de seguimiento de mi enfermedad. Lamentablemente, a pesar de todos los cuidados que tuve, el cáncer regresó, justo al año de habérseme extirpado un primer tumor en la misma zona, y pese ha haber recibido radioterapia. Bueno, el hecho es que regreso y había que afrontarlo de una manera definitiva y con todas las armas que quedan para poder erradicarlo, aunque ahora las "estadísticas" no me favorezcan. Así, ya los tiempos no eran para el silencio, sino para sumar fuerzas. Toda mi familia y amigos muy cercanos, se enteraron de mi enfermedad cuando estaba listo para ingresar al hospital, para que me realicen una operación de "cirugía radical", consistente en la extirpación, no solo del tumor, sino de toda la malla ganglionar izquierda que ya había sido tomada. Para ello debían abrir mi mandíbula para poder ingresar a mi orofaringe, extirpar todo el tejido dañado, y da allí realizar una delicadísima microcirugía reconstructiva de toda la zona, con tejidos, arterias y vasos sanguíneos de mi brazo. Como era una operación de riesgo y sin garantía de éxito, todos los pronósticos pre-operatorios no eran prometedores. Primero, tumor recurrente, segundo zona ya irradiada por radioterapia, tercero, posibilidades de quedarme de por vida con una "traqueotomía" para poder respirar, y una bolsa conectada directamente a mi estomago para poder alimentarme, dado que tendría que perder mi capacidad para deglutir, sin mencionar claro está, que la fonía y volumen de mi voz iba a cambiar irremediablemente, en otras palabras, iba a hablar sí, pero por el tubo del "traqueostoma".
III
En medio de todo esto, me sentí absolutamente inútil de manejar todo junto. Era demasiado. Sin embargo había tres pensamientos que me sostenían, en medio del huracán: mi fe en Dios, mis hijos y Nefertiti. Y bueno, contra todos los pronósticos médicos (ya que incluso dos de los médicos del staff, dijeron que mi tumor era inoperable), ocurrieron los milagros. El primero de ellos, fue la decisión que tomó la junta de médicos, después de una ardua deliberación, que tenía una última oportunidad de operarme, es decir, que podían hacerme una "operación de rescate". El segundo milagro, que luego de la operación mi voz quedó intacta, mi capacidad de deglución perfecta, que me sacarán el tubo de la traquea y que la microcirugía interna con implantes de piel pegó perfectamente con buen color, es decir, el colgajo microquirúrgico se integró con perfecta circulación sanguínea a mi orofaringe. El tercer milagro, fue la rapidez de mi recuperación funcional sistémica (tres días). El cuarto milagro, que el informe de patología, arrojó que el tumor había sido extraído "con bordes libres de enfermedad" es decir, había sido extirpado por completo, y en cuanto a los ganglios, de 60 ganglios que han en la malla, el cáncer había tomado solo uno de ellos, y no se había roto ni diseminado, resultados patológicos que han hecho que los médicos replantearan todos sus pronósticos, afirmándome ahora la viabilidad de una curación definitiva. El quinto milagro, Nefertiti a pesar de su situación emocional propia de su enfermedad, hizo de tripas corazón, y logró soportar con mucho esfuerzo el huracán, dándome la más grande de las sorpresas. El sexto milagro, que la compañía de seguros no me cubría los gastos en el hospital done me atendí, sin embargo haciendo una excepción, aceptaron cubrirla en un 85%. Al recibir todos estos milagros, comprendí que el tan anhelado viaje astral que había planeado para las horas de mi operación, no fue necesario. Dios con su sabiduría y misericordia, se encargó de hacerme sentir con sus milagros que en la vida, lo irrelevante de las decisiones humanas, y que mediante la fe se pueden obtener milagros que pueden cambiar nuestras vidas de un segundo a otro. Lo estoy comprobando y por eso soy absolutamente feliz.
IV
Los milagros hay que agradecerlos. En mi caso, quiero agradecer a Dios de una manera especial. La oración es importante pero siento que debo agradecerle de otra manera, es decir, descifrando su mensaje milagroso, ya que cada milagro representa una señal para mí. Ellos llevan dentro el mensaje de Dios con mi nueva misión. Él quiere que cambie mi vida. Ya no quiere mi soledad, mis secretos. Dios quiere que me deje querer y ayudar por los demás, y eso haré. Ya entendí mi nueva misión. En los próximos posts, les iré revelando conforme vaya avanzando, los cambios que realizaré en mi vida para hacer la voluntad de Dios. Siento que he vuelto a nacer, que Dios me ha dado una nueva oportunidad y la tomo con humildad. Quiero agradecer también a todos mis ángeles de la guarda. A todos aquellos que desde diversas partes del mundo (Barcelona, Madrid, Chicago, Texas, New York, Caracas, Santiago de Chile, Indonesia), oraron por mí en éstos momentos difíciles. Todas sus oraciones fueron escuchadas. A Nefertiti, por el esfuerzo y amor desplegado, cargando su propio dolor y desconcierto. A "Emilita" mi madre, por toda esa fuerza positiva que me transmite cada segundo. A mi hermano y cómplice "El Buho", que con su solo presencia permitió que no me derrumbe y su maravillosa esposa "Irene" que cuido a mis niños en medio del dolor de Nefertiti. A mi hermano "Sabana" y su esposa quienes hicieron una peregrinación a la ciudad de Otuzco, Trujillo, para pedir por mí a la "La Virgen de la Puerta" y traerme agua bendita de su fuente. El apoyo incondicional de "Tanaka" para el futuro. La fuerza de la poesía de mi hermano "Pito", que pronto verá la luz. A "Mi Virgencita" mi muy querida amiga, con la que pude llorar todo lo que no había llorado durante años, haciendo de mis lágrimas un océano de esperanza. A su esposo "Víctor", un generoso médico oncólogo que nos ayudó mucho con sus coordinaciones médicas. A mi "Leona" mi querida amiga y ahora hermana, que me protegió en todo momento con sus rezos a "San Miguel Arcángel" y me llevó de la mano a una misa de salud en la Iglesia "Virgen del Pilar". A sus amigas Raquel, que organizó un círculo de oración desde Venezuela, y la señora Carmen. Al gran "Fénix" por su invalorable apoyo que me permitirá trabajar sin moverme de mi casa durante todo mi tratamiento. A "Andrés" y a "German" dos ángeles alados de la Fuerza Aérea Peruana, que me donaron su sangre. A mi querido ingeniero "Lander", su esposa "Doña Teresita" y su hijo Lander Jr., quienes oraron por mí en su casa. A "Angelito" y "Chachín" que se encargaron de mis asuntos profesionales durante mi internamiento. A "Keven" por su sensibilidad hacia mí. A "Papa Noel" y su esposa quienes me apoyaron no solo económica sino espiritualmente con sus técnicas "Reiki" y oraciones desde la ciudad de Jakarta, Indonesia. A mi querida "Lucy" que es un angelito que Dios nos envió a nuestra familia, hace algunos años ya, y que ahora la siento como una hija más, por su dedicación a nosotros, por el cuidado de los niños, por su permanente sonrisa. A toda mi familia, hermanos, cuñadas y sobrinos, por demostrarme una vez más que somos un círculo de luz. A mis amigos blogueros, a Javier Ackermann, gracias por apoyar a Nefertiti en momentos de desconcierto espiritual, a Lili, Soñadora, Calpurnia, Juan Carlos mi querido amigo Gato, José, todos ellos por su sensibilidad y palabras de aliento. A tí Kreski, porque entré al quirófano, con muchas de tus sabias palabras en mi mente. A todos mis nuevos amigos de enfermedad, Julio, Elmer, Teódulo y Miguel, que compartieron habitación conmigo en el Instituto de Enfermedades Neoplásicas (INEN), quienes con su vida de sufrimiento me enseñaron con absoluta humildad y alegría, a valorar la mía y sentir que lo que me pasaba a mí, no era nada comparado con lo que pasa a otros. Gracias a todos.
V
Antes de la operación mi querida amiga "La Leona", me regaló un llavero con una hermosísima medalla de la Santa Cruz de San Benito, santo de la orden benedictina. Cuando lo recibí me sentí absolutamente impactado por su belleza y fuerza. Luego me enteré que esa medalla tenía un profundo significado y representa una de las tradiciones más antiguas de la religiosidad católica. Yo estudié en un colegio católico, pero nunca una imagen religiosa me había impactado tanto en toda mi vida. Su influencia fue tan fuerte que decidí, en los días previos de la operación, contactar por internet con el monasterio benedictino ubicado en Pachacamac, que es una ciudad semi rural situada a las afueras de Lima. Mi llamado obtuvo una muy gratificante respuesta. Recibí la visita, en mi propia cama del hospital, del Prior del monasterio. Un imponente monje inglés, de casi dos metros de altura, que se apareció como un santo con su túnica marrón oscura, como la imagen de la película "La Profecía". Me confesé con el antes de operarme como no lo había hecho hacía mas de 25 años. Yo por ello, me sentí profundamente aliviado y en paz. Me dijo que los milagros existen. Que Dios me iba a operar a través de los médicos, que no tema que Dios se encargaría de todo, dándome su bendición. Ahora, a más de una semana de la operación, y después de haberse dado todos los milagros que he mencionado, puedo decir, que el mayor de los milagros que he experimentado, es que Dios me ha dado una nueva oportunidad de poder cambiar mi vida. Que veo un nuevo horizonte al que me dirigiré, con el firme propósito de llegar a entender y practicar, el auténtico y real amor al prójimo, en toda su dimensión, aceptando sus alegrías y sus sufrimientos con actitud serena y sabia, como acepto ahora, los milagros que Dios generosamente me ha otorgado.
P.D. Hoy ya estoy en casa, y cumplo 45 años, he renacido, y quiero celebrarlo con todos ustedes. Gracias a Dios.
Ojoavizor

jueves, 10 de septiembre de 2009

La misión

I
Todas las personas tenemos una misión en la vida. Algunos, son conscientes de su misión desde muy jóvenes y se avocan a cumplirla. Otros ni siquiera se toman el trabajo de averiguarlo, dejándose llevar por la corriente de la vida sin ofrecer resistencia alguna. Pero hay también, un grupo especial de personas, que siendo conscientes de su misión en la vida, y habiendo dedicado gran parte de su vida a realizarla, su misión es radicalmente cambiada, de manera inesperada y sorpresiva. En este grupo me encuentro yo. Cuando terminé mis estudios escolares, pensé que sería un físico orientado a la aeronáutica, estudios que inicié y en forma repentina, cambié por mi actual profesión de abogado. Ese cambio lo hice motivado por una señal que tuve hace más de 26 años en el mágico Machupicchu. Ahora, "nuevas señales" me ponen frente a una nueva misión de vida. Una misión que, definitivamente, me exigirá, "nacer de nuevo" a la vida.
II
Desde hace un año y medio, me vengo haciendo chequeos rutinarios por prescripción médica por haber sufrido mi cuerpo el embate de varias enfermedades. Hace 20 días, en una de esas revisiones, apareció nuevamente una de esas enfermedades en mi cuerpo. Por ese motivo, debo ser intervenido quirúrgicamente, para poder seguir viviendo. Resonancias magnéticas de por medio, consultas a expertos y diversos trámites y coordinaciones, me han llevado, de un momento a otro, ha enfrentarme una vez más, con una nueva "misión" en mi vida. Mis generosos amigos bloggeros que me leen, estarán sorprendidos. Sí, pero así es la vida, llena de pruebas, de cambios repentinos. La operación será muy pronto y, según los médicos, durará 18 horas. Bueno, si para todos ustedes esto es sorpresivo imagínense lo que es para Nefertiti y toda mi familia. Sobre todo para Nefertiti, que acaba hace unas semanas, de curarse de una "hepatitis medicamentosa" complicada con una "neumonía", en medio claro está de su "asma" y "alopecía universal" que la tortura día a día. Ustedes se preguntarán: ¿Porqué tanto sufrimiento para Ojoavizor y su familia?. Bueno podríamos ensayar muchas respuestas, desde que si Dios nos está castigando, pero esto es imposible, ya que Dios es amor y él nunca castiga, o si hemos sido maldecidos por personas que nos odian, o ¿Acaso les hemos hecho daño a alguién?. No, tampoco creo esto. No creo que ningún ser humano que conozca pueda tener tanto poder para dañar nuevamente mi salud de esta manera. ¿Nos habremos apartado de Dios?. Bueno, no somos perfectos, hemos cometido muchos errores en nuestra vida, pero jamás hemos dejado de creer en él. Nuestra fe se mantiene incólume, ahora más que nunca. Entonces, qué está pasando. Porqué debemos sufrir tanto. Porqué.
III
Cada evento que nos ocurre tiene un propósito dentro de un plan divino mayor. Como decía mi hermano y maestro, "El Buho": "Nadie puede alterar la voluntad de Dios. Lo que sí podemos es hacer uso de nuestro libre albedrío para decidir cómo y de qué manera afrontar la ejecución de esa voluntad". En mi caso, todo el sufrimiento físico y emocional que estoy viviendo, lo asumo como una nueva oportunidad para fortalecer mi fe en Dios, y vencer el dolor, el temor, y la desesperanza. Siento que Dios está conmigo, ahora más que nunca. Que me está preparando para hacer su voluntad, no la mía. Y yo espero agradecido el mensaje, agradecido por todo lo que me dio en la vida, por haberme juntado con mi amada Nefertiti, quién a pesar de su propia enfermedad, ahora me apoya en la mía con su milagrosa transformación, "de pluma a roble", demostrándome que no hemos arado en el mar, y ser padres de nuestros maravillosos hijos Manzanilla y Manzano, por permitir que mi madre "Emilita" me engendre, y tener el buen padre que tuve, por crecer con todos mis buenos hermanos, por tener todos esos ángeles de la guarda que son mis amigos cercanos, cuyo apoyo y amor valoro tanto. En mi alma, solo hay agradecimiento, amor y fuerza, porque he vivido intensa y plenamente de acuerdo a mis propias creencias y ejerciendo siempre la más amplia libertad en mis decisiones. Asumo todos mis errores y pido perdón a Dios y a todos los que pude haber ofendido, directa o indirectamente, con mi equivocada conducta, a lo largo de mi vida, y perdono de corazón a todos aquellos que me ofendieron, ya olvidé todo, mi alma se siente ligera para el viaje.
IV
Me siento bendecido porque, tendré un hermoso viaje astral durante todas las horas que dure la operación quirúrgica, y sé que Dios estará allí, acompañándome como siempre con todo su esplendor y sabiduría. Percibo que tendré un "re-nacer" y que por fin conoceré mi "nueva misión" en la vida.
P.D. Nefertiti, te prometí regresar de este viaje, y cumpliré con mi palabra, como siempre lo he hecho. Ten fe en Dios, y sucederá. Dios protege a los que se aman. El amor me salvará, porque Dios es amor. Te amo.
Ojoavizor

domingo, 19 de julio de 2009

El insomnio

I
Estos últimos días siento que estoy bajo una intensa actividad espiritual. Soy como una antena que todo lo percibe, todo lo absorbe. Será porque Nefertiti está atravesando su propio proceso de recuperación, y yo, por las noches, nuevamente no concilio el sueño por el insomnio que me causa, no se si la cortisona que tengo que tomar por la infección bronquial que me aparece todos los inviernos, o si es la vigilia por las terribles noticias que vengo escuchando hace unos meses, por la prensa escrita y hablada de mi país, en donde nos llenan de muertes, intolerancia y crueldad, de pobres gentes que han hecho de su vida un espiral tanático sin fin. No puedo evitarlo, me afecta mucho escuchar y ver tanto dolor por eso me refugio de alguna manera en mi blog. Aquí puedo de alguna manera leer palabras sabias de mis maravillosos amigos blogueros, que vierten lo mejor de su alma para el beneplácito de todos.
II
Con Nefertiti trato de mostrarle lo mejor de mí, para que sienta que todo está bien, que todo mejorará, que saldrá adelante de su alopecía, que tendré más trabajo productivo cada día, que no le faltará nada, que nuestros hijos se educarán como hemos soñado, con valores y respeto al ser humano. Pero confieso que las contradicciones me invaden, cuando todos duermen, cuando estoy solo, allí mirando el techo de nuestra habitación, y puedo escuchar la cadenciosa respiración de Nefertiti, Manzanilla y Manzano. Durmiendo con sus caritas angelicales, inocentes, bellas, agradeciéndole a Dios cada segundo, por darme ese milagro de ser feliz de tenerlos. Es como una catarata de amor que me desborda, pero a la vez me remueve con su fuerza. Siento que ellos me acompañan, pero por momentos me pregunto si estoy dando lo suficiente, si todavía puedo dar más y más, hasta fundirme con sus expectativas. En medio de esos pensamientos nocturnos, con la sombra de la luz de la calle entrando por la persiana de la rectangular ventana, pienso también sobre mi futuro profesional. Me pregunto sobre qué caminos me esperan en medio de tantos cambios. Me siento como el capitan de un barco a la espera de nuevos vientos y muchas ganas de conquistar nuevos puertos. Me pregunto en medio de la noche, cómo será esa travesia con ellos. Si la comprenderán, si serán felices con la nueva ruta que Dios nos traze.
III
Cuando pensé que estaba solo con mis pensamientos, en plena oscuridad de la madrugada, Nefertiti se despierta y de una manera sorpresiva, con su voz firme como las colúmnas de un palacio egipcio, con el rostro solemne de una verdadera reina, sabia y poderosa, me dice con absoluta claridad: "Ojoavizor, yo te seguiré a donde tú nos lleves. No importa el lugar ni el tiempo. Solo sigue lo que te dice tú espíritu. No mires atrás. Estaremos allí. Escucha a tu voz interior y síguela. No te preocupes por mí, por nosotros, estaremos fuertes, yo soy más fuerte que mi enfermedad. Soy una luchadora y tú un luchador. Lo lograremos. No dudes un segundo. Creo en tí, porque eres un ser especial y eso lo vale todo". Yo, en silencio, en ese instante, en ese preciso instante, comprobé una vez más, porque la amaba tanto.
Ojoavizor

miércoles, 15 de julio de 2009

Los caminantes

I
Siempre me gustó caminar. Cuando era niño y hasta muy entrada mi adolescencia, caminé mucho por las calles del Centro de Lima. Me gusta caminar mirando su maravillosa arquitectura en todos los estilos y épocas: colonial, con sus tradicionales balcones, rococó, morisco, art decco, etc. A veces me quedaba horas mirando una perspectiva paisajista, ya que al hacerlo experimentaba una intensa sensación de felicidad por la belleza estética de esas estructuras. Me preguntaba qué arquitecto la habría diseñado, quiénes habrían vivido allí, que historias felices o tristes, se habrán tejido bajo sus techos. Lima es una ciudad hermosa. Siempre lo ha sido aunque ha veces reniegue tanto de ella por su tráfico, smog y su bulla con sonidos de todas las sangres. Tiene el blasón de ser llamada "la ciudad de los reyes" con sus tres coronas. Mi padre mi enseñó a quererla en nuestras interminables caminatas, en las que me llevaba de la mano acompañándolo durante horas en su recorrido en el que descubrí con orgullo, que mi padre fue muy querido y respetado en el Centro Histórico de Lima. El pesaba 130 kilos y tenía el rostro entre molesto y jocoso (espero no heredarle su peso). Fue muy generoso con todos sus amigos, les prestaba dinero sin que nadie se entere, y muchas veces no se los pagaban. Entendía las dificultades económicas de sus amigos, y sentía que debía ayudarlos, siempre me decía: "Hijo, nadie sabe lo de nadie en esta vida, hay que ayudar nomás, en silencio".
II
Caminar ayuda a aliviar el alma. Nos permite recoger nuestros "pasos perdidos" y "hacer camino al andar" como decía el poeta Machado. Cuando caminamos podemos sentir el pulso de una ciudad, de su gente, de su aire. Nos revitaliza fortaleciendo nuestras expectivas y sueños. Para mí, lo más hermoso de caminar, es sentir la sensación de ir al encuentro de la vida, que siempre nos espera en alguna esquina, plazuela, calle adoquinada o pileta rebosante de agua cristalina. Cuando miramos las casas en nuestro recorrido, podemos imaginar las historias de las gentes vividas dentro de ellas, de cuánto amor pudo haber en su construcción o cuanto odio pudo terminar con su belleza. Las calles o los parques que caminamos tienen vida, esa que le damos con nuestros pasos. Ellos están allí para nosotros, fieles a nuestras pisadas, para albergarnos y soportar nuestras penas o alegrías. Caminar es una forma de dejar nuestra vida en las calles de nuestras ciudades. Solo si caminamos seremos recordados en ellas. Nuestros pasos serán imperecederos. Como los pasos de mi padre que retumban en mis recuerdos.
III
Hoy Nefertiti me acompañó, como últimamente lo está haciendo (sintiéndome extraordinariamente feliz por ello), a realizar unas gestiones en el Centro de Lima. A ella no le gusta, no solo por su vetusta y descuidada arquitectura, según ella, sino por el miedo a que la asalten. Sin embargo, a mi cariñosa insistencia, accedió a caminar conmigo como dos chiquillos enamorados agarrados de la mano, por la Plaza de Armas, el Palacio Arzobispal, Palacio de Gobierno, el hermoso local del antiguo Correo de Lima, el Pasaje Olaya para terminar almorzando juntos en un muy simpático lugar. Estoy seguro que Nefertiti no olvidará jamás, la caminata de hoy y tal vez, algún día, Manzanilla y Manzano, nuestros bellos hijos, cuando sean mayores, sientan curiosidad por recorrer esas mismas viejas calles del Centro del Lima y escuchen el eco de nuestros pasos.
Ojoavizor